Atronador es un festival multidisciplinar centrado en las músicas electrónicas experimentales, electroacústica, noise, arte sonoro y performance. Desde su creación en 2017, el festival ha construido un espacio de referencia para la escena sonora alternativa en Alicante, destacando por su apertura a lenguajes artísticos poco representados en los circuitos comerciales. Su finalidad es ofrecer un entorno de libertad creativa donde artistas de distintas procedencias puedan presentar propuestas singulares, sin barreras ni filtros comerciales.
El festival se articula en torno a charlas, directos, conciertos, instalaciones sonoras y el concurso “Muro del Ruido”, una actividad que se ha consolidado como una de las señas de identidad del evento. La edición de 2024 se estructuró en dos momentos clave: en junio se celebró una retrospectiva del festival con exposición de carteles, proyecciones de ediciones anteriores y conciertos de bandas locales. En septiembre tuvo lugar la celebración principal del festival, con actuaciones, sesiones de arte sonoro y la segunda edición del concurso.
El perfil de asistentes incluye tanto público aficionado al arte digital, las nuevas tendencias sonoras y la electrónica experimental, como artistas sonoros, programadores culturales y profesionales del ámbito artístico. En cuanto a la participación, el concurso “Muro del Ruido” reunió a entre 100 y 120 personas, mientras que los conciertos contaron con una asistencia que osciló entre 80 y 180 personas, siendo los artistas internacionales los que atrajeron mayor afluencia.
La valoración del proyecto ha sido positiva, manteniéndose estable la asistencia respecto a años anteriores y consolidándose el interés por las propuestas del festival. En particular, se destaca el éxito y la buena acogida de la segunda edición del “Muro del Ruido”, que ha contribuido a fortalecer la proyección del festival más allá del ámbito local, atrayendo participantes y público de comunidades vecinas como Valencia y Murcia.
Atronador renueva cada año su relevancia en la escena experimental estatal, y contribuye a posicionar al Centro Cultural Las Cigarreras como un nodo clave para las prácticas sonoras contemporáneas, convirtiéndose en una de las citas destacadas del calendario cultural alternativo en España.