Este protocolo establece una vía directa y operativa de comunicación entre los equipos del área de Sanidad y los Servicios Sociales municipales, con el objetivo de dar respuesta inmediata a situaciones de riesgo social. Cuando durante las inspecciones de viviendas insalubres se identifican personas en situación de vulnerabilidad —por motivos de salud, aislamiento, pobreza extrema u otros factores— se activa de forma automática la notificación a los Servicios Sociales, que valoran e intervienen según cada caso.
Esta medida mejora la detección temprana y la capacidad de respuesta ante contextos de exclusión residencial, integrando la intervención técnica en salud ambiental con una atención social coordinada y proactiva. El protocolo representa una innovación en procesos y en medios de servicio, ya que permite articular un abordaje más ágil, preventivo y centrado en la persona.
Con este enfoque, el Ayuntamiento refuerza su compromiso con la protección social, la atención a colectivos vulnerables y la actuación conjunta entre departamentos para mejorar el bienestar de la ciudadanía.